Oracion al Espiritu Santo pidiendo ayuda

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Muchas personas necesitan en su vida orientación y consuelo para afrontar las dificultades, es común que los cristianos oren por una intervención muy específica, por "favores". La oración al Espíritu Santo para el crecimiento espiritual general, es particularmente apropiada para pedir ayuda e invitar al Espíritu Santo a nuestras vidas.

Para los cristianos, estas oraciones son en honor a Dios Padre o a su Hijo, Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad cristiana. Pero con su gran sabiduría Cristo también dijo que enviaría su espíritu para guiarnos, así las oraciones también pueden estar dirigidas al Espíritu Santo, la tercera entidad de la Santísima Trinidad.

El Espíritu Santo es una de las tres personas de Dios, un elemento de su carácter que toca la vida diaria de aquellos que lo aman. La primera mención del Espíritu está en Génesis “La tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas cubrían la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:2).

No es pecado pedir ayuda al Espíritu Santo con algo que está bajo su dominio durante la oración. Habita en cada creyente para santificar, convencer y preparar a los cristianos para la eternidad en el Cielo, y es apropiado pedirle ayuda en esos asuntos a través de la oración. El Espíritu Santo es parte activa de la vida del cristiano, mientras no lo supriman.

Orar para invocar al Espíritu Santo es conocido específicamente por el cristianismo. Sin embargo, la oracion al espiritu santo catolico no tiene diferencia alguna, es un nombre usado por los seguidores de la religión católica. Hacer una oración al espíritu santo no distingue religión, esta tiene el poder de ayudar a todos por igual siempre y cuando lo hagan con fe y amor a Nuestro Señor.

Oración al Espíritu Santo para casos difíciles

Oración al Espiritu Santo
Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

¡Amén!


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